¿Cuáles son los síntomas más frecuentes del síndrome “Long COVID”?

Sanchez-Ramirez DC, Normand K, Zhaoyun Y, Torres-Castro R. Long-Term Impact of COVID-19: A Systematic Review of the Literature and Meta-Analysis. Biomedicines. 2021; 9(8):900

El impacto a largo plazo de COVID-19 es aún desconocido. Este estudio tiene como objetivo explorar los efectos posteriores a la COVID-19 en la tomografía computarizada (TC) de tórax, función pulmonar, síntomas respiratorios, fatiga, capacidad funcional, la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) y la capacidad de volver al trabajo más allá de los 3 meses posteriores a la infección. Se realizó una búsqueda sistemática en PubMed, Web of Science y Ovid MEDLINE el 22 de mayo de 2021, para identificar estudios que informaran de los efectos persistentes de la COVID-19 posterior a los 3 meses de seguimiento.

Se extrajeron datos de 24 artículos que presentaban información sobre un total de 5323 adultos, post-infección, entre 3 y 6 meses después del inicio de los síntomas o del alta hospitalaria. La prevalencia conjunta de las anomalías en la TC fue del 59% (IC del 95%: 44-73, I2 = 96%), la función pulmonar anormal fue del 39% (IC del 95%: 24-55, I2 = 94%), la fatiga fue del 38% (IC del 95%: 27-49, I2 = 98%), la disnea fue del 32% (IC del 95%: 24-40, I2 = 98%), el dolor/opresión en el pecho fue del 16% (IC del 95%: 12-21, I2 = 94%) y la tos fue del 13% (IC del 95%: 9-17, I2 = 94%). Se encontró una disminución de la capacidad funcional y de la CVRS en el 36% de los pacientes (IC del 95%: 22-49, I2 = 97%) y en el 52% (IC del 95%: 33-71, I2 = 94%), respectivamente. En promedio, 8 de cada 10 pacientes lograron reincorporarse al trabajo o no informaron de ningún deterioro laboral.

Los resultados indican que los pacientes post-COVID-19 pueden experimentar síntomas respiratorios persistentes, fatiga, disminución de la capacidad funcional y disminución de la calidad de vida hasta 6 meses después de la infección y, alrededor de 8 de cada 10 de los pacientes habían vuelto a trabajar a los 3 meses de seguimiento. Los resultados sugieren que, además de la gravedad de la enfermedad y la lesión pulmonar, deben evaluarse y tenerse en cuenta otras posibles causas de los síntomas persistentes, como la disfunción autonómica postviral y el síndrome de fatiga, a la hora de planificar las intervenciones de rehabilitación tras la infección por COVID-19. Este estudio puede orientar el desarrollo de programas de rehabilitación adaptados a las necesidades de los pacientes con COVID-19 e informar sobre la futura planificación de la atención sanitaria y la asignación de recursos. Se necesitan más estudios para establecer hasta qué punto los efectos post-COVID-19 continúan más allá de los 6 meses, cómo interactúan entre sí, y para aclarar sus causas y su gestión eficaz.

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